El comienzo del fin
Un ocho de octubre de 1976, nació un bebé de ojos oscuros de su madre y el semblante de un Riddle. La madre de dicha criatura, recuperada del parto, no esperó más para deshacerse de ella. Sin ni siquiera ponerle un nombre la abandonó en lo profundo de un bosque a esperas de que su vástago muriese, sin saber que alguien estaba ahí, observándola.
El vampiro se preguntaba extrañado que hacía esa mujer con un bebé, en un bosque en medio de ninguna parte. Por el olor supo que era una bruja, los magos tenían un olor característico, como cualquier criatura mágica en realidad.
Siguió observando a ver que hacía aquella mujer, esta dejo al bebé envuelto en un trapo en el suelo mullido gracias al musgo, miró alrededor, sin ver, por supuesto, al vampiro que la observaba en la espesura, dirigió una última mirada, sin ninguna expresión a la criatura y se desapareció.
El bebé comenzó a llorar. El vampiro estaba asombrado, ¿porqué abandonar a un bebe en medio de la nada? Ahí no lo encontraría nadie. Pronto comprendió con repugnancia que eso era justo lo que pretendía la mujer y sintió un profundo asco por los humanos, ni siquiera los hombres lobo harían algo tan vil con sus crias. Se acercó a aquel bulto chillón y lo cogió, sólo por desafiar a la mujer, que deseaba no fuera la madre, no iba a permitir que esa bolita chillona muriera. El vampiro se percato que aquel bebé no tendria mas que unas horas, supuso que tenía un día y estaría hambriento, puede que por eso llorara tanto.
Bueno, él leche no tenía, pero sí tenía algo más nutritivo. Cortó su dedo con uno de los colmillos superiores y lo puso en la boca abierta del bebé que pronto, llamado por el mágico sabor de la sangre de vampiro, se calmó y la tomó con ansia. El vampiro sabía que eso no transformaría al pequeño, pues sólo era una parte del proceso de transformación. Ahora quedaba pensar que haría con él.
Decidió llevarlo al clan. De camino a este, se dio cuenta de que probablemente el bebé también sería un mago. Entonces una sombría idea pasó por su cabeza. Tendría que llamarle a él, era el único mago que conocía y no le gustaba aquel mago, demasiado listo y demasiado viejo, siempre mirándolo con superioridad por encima de esas gafas de media luna que descansaban sobre su nariz torcida. Pero lo que más le molestaba de él era que, pese a su vejez, se veía que había sido hermoso juventud, y eso era lo que mas odiaba de los humanos, su tendencia a envejecer.
Entre cavilaciones llegó a la sede del clan, un inmenso castillo de más de ochocientos años que pertenecía a la líder del clan. Por suerte, al ser el segundo de abordo del clan, no tardó en acceder a su señora, quien se encontraba alimentándose de uno de sus muchos amantes que nunca la satisfarían del todo, porque, al ser ella estéril, jamás le darían un hijo.
Cuando el vampiro le enseñó a la pequeña criatura, Edén casi pierde a cabeza, por fin tendría un hijo al que criar. Tomó a la niña en brazos y empezó a alimentarla con su propia sangre. Eden, mientras la niña tomaba de ella, ordenó a Demian, su segundo de abordó, que llamara al mago para que la tratara.
Albus Dumbledore llegó al día siguiente. Intento llevarse a la nina, pero al ver que la vampiresa se aferraba a su nueva hija decidió convertirse en su tutor, aunque dejaría al cuidado de la líder del clan de los vampiros, puesto que esa sería la única forma de que el ministerio entregara una joven maga a un vampiro. La vampiresa accedió de mal talante, pero para ella siempre sería su pequeña hija Alisa.
Unos años después Albus Dumbledore se dirija a la celda de la recien capturada Bellatrix Lestrange. Hurgó en su memoria en busca del paradero de Lord Voldemort, puesto que sabía que él no había muerto, pero lo que encontró allí fue algo muy distinto e inesperado. Encontró, el recuerdo de un bebé abandonado en el bosque, hijo de ella y el señor tenebroso. Ese bebé era Alisa, la niña bajo su cargo.
Cuando se apareció en el castillo de los vampiros, encontró a una niña de unos cinco anos, cuya vampírica madre la veía muy poco debido a que siempre viajaba, tomando sangre directamente del cuello de uno de los amantes de su madre, el cual tenía la tarea de alimentar a la niña. Por suerte la niña aún era humana, pero sabía que esto cambiaría en cuanto esta cumpliera la mayoría de edad.
Una vez retirada la sumisa bolsa de sangre, Dumbledore le explicó su origen a niña, la cual crecería con un profundo odio hacia sus progenitores.
Melina
El vampiro se preguntaba extrañado que hacía esa mujer con un bebé, en un bosque en medio de ninguna parte. Por el olor supo que era una bruja, los magos tenían un olor característico, como cualquier criatura mágica en realidad.
Siguió observando a ver que hacía aquella mujer, esta dejo al bebé envuelto en un trapo en el suelo mullido gracias al musgo, miró alrededor, sin ver, por supuesto, al vampiro que la observaba en la espesura, dirigió una última mirada, sin ninguna expresión a la criatura y se desapareció.
El bebé comenzó a llorar. El vampiro estaba asombrado, ¿porqué abandonar a un bebe en medio de la nada? Ahí no lo encontraría nadie. Pronto comprendió con repugnancia que eso era justo lo que pretendía la mujer y sintió un profundo asco por los humanos, ni siquiera los hombres lobo harían algo tan vil con sus crias. Se acercó a aquel bulto chillón y lo cogió, sólo por desafiar a la mujer, que deseaba no fuera la madre, no iba a permitir que esa bolita chillona muriera. El vampiro se percato que aquel bebé no tendria mas que unas horas, supuso que tenía un día y estaría hambriento, puede que por eso llorara tanto.
Bueno, él leche no tenía, pero sí tenía algo más nutritivo. Cortó su dedo con uno de los colmillos superiores y lo puso en la boca abierta del bebé que pronto, llamado por el mágico sabor de la sangre de vampiro, se calmó y la tomó con ansia. El vampiro sabía que eso no transformaría al pequeño, pues sólo era una parte del proceso de transformación. Ahora quedaba pensar que haría con él.
Decidió llevarlo al clan. De camino a este, se dio cuenta de que probablemente el bebé también sería un mago. Entonces una sombría idea pasó por su cabeza. Tendría que llamarle a él, era el único mago que conocía y no le gustaba aquel mago, demasiado listo y demasiado viejo, siempre mirándolo con superioridad por encima de esas gafas de media luna que descansaban sobre su nariz torcida. Pero lo que más le molestaba de él era que, pese a su vejez, se veía que había sido hermoso juventud, y eso era lo que mas odiaba de los humanos, su tendencia a envejecer.
Entre cavilaciones llegó a la sede del clan, un inmenso castillo de más de ochocientos años que pertenecía a la líder del clan. Por suerte, al ser el segundo de abordo del clan, no tardó en acceder a su señora, quien se encontraba alimentándose de uno de sus muchos amantes que nunca la satisfarían del todo, porque, al ser ella estéril, jamás le darían un hijo.
Cuando el vampiro le enseñó a la pequeña criatura, Edén casi pierde a cabeza, por fin tendría un hijo al que criar. Tomó a la niña en brazos y empezó a alimentarla con su propia sangre. Eden, mientras la niña tomaba de ella, ordenó a Demian, su segundo de abordó, que llamara al mago para que la tratara.
Albus Dumbledore llegó al día siguiente. Intento llevarse a la nina, pero al ver que la vampiresa se aferraba a su nueva hija decidió convertirse en su tutor, aunque dejaría al cuidado de la líder del clan de los vampiros, puesto que esa sería la única forma de que el ministerio entregara una joven maga a un vampiro. La vampiresa accedió de mal talante, pero para ella siempre sería su pequeña hija Alisa.
Unos años después Albus Dumbledore se dirija a la celda de la recien capturada Bellatrix Lestrange. Hurgó en su memoria en busca del paradero de Lord Voldemort, puesto que sabía que él no había muerto, pero lo que encontró allí fue algo muy distinto e inesperado. Encontró, el recuerdo de un bebé abandonado en el bosque, hijo de ella y el señor tenebroso. Ese bebé era Alisa, la niña bajo su cargo.
Cuando se apareció en el castillo de los vampiros, encontró a una niña de unos cinco anos, cuya vampírica madre la veía muy poco debido a que siempre viajaba, tomando sangre directamente del cuello de uno de los amantes de su madre, el cual tenía la tarea de alimentar a la niña. Por suerte la niña aún era humana, pero sabía que esto cambiaría en cuanto esta cumpliera la mayoría de edad.
Una vez retirada la sumisa bolsa de sangre, Dumbledore le explicó su origen a niña, la cual crecería con un profundo odio hacia sus progenitores.
Melina

Me encantó 😍
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