LA BALSA DE LOS MONSTRUOS

             

Aquel día todo estaba lleno de señales de predicción, los audífonos que aún se aferraban a mi desde esa noche estaban estancados en La Valse des Monstres, pista que siempre evadía por la irritante sensación de sentirme en uno de los espectáculos cirqueros de Yann Tiersen.

Mis manos seguían pegajosas, indicio de mi incapacidad de retener algo dulce en el estómago, supongo que luego de la muerte de alguien y mas de alguien que ha llevado algo de tu sangre.

Eran señales, las  mismas que se habían repetido por varios días durante la espera, pero aquella que le dio certeza a esa espera, caía en pequeños copos blancos y aún estaba oculta por la gruesa cortina.Sí no debo mentir, y decir que al abrir esa ventana llegó la sorpresa, pero por absurdo y contradictorio que suene, lo que yo veía no era la nieve y el espectáculo y el espectaculo de blanca nieves, eran plumas.Por ese pequeño instante me situé, en el almohadón de plumas.

Meses atrás, lo importante no era Alicia en el país de las maravillas ,ni Jordán,ni los gritos de la sirvienta, ni la vida que se iba extinguiendo, no,no era nada de eso 

Lo que yo veía ante ese paisaje blanco me situaba en el momento en que el cuchillo despedaza el almohadón, las plumas blancas rodeaban las miradas y debajo de todas se encuentra aquel animal monstruoso de patas velluda hinchado de sangre y vida.

Luego de situarme en ese escenario regresé al mío y vi que detrás de esa cortina de copos blancos que caían silenciosamente, detrás de ella, estaba aquel insecto que era el objetivo de mi espera, correteando de un lado a otro en la terraza de ese hostal, que había mirado día tras día, que había sido testigo de la muerte de mi hermano, donde ironicamente su cabeza reposó  por ultima vez en un almohadón de plumas, estaba él, aquel ser que había consumido su vida.

Lo que sentía en ese momento, era lo que jordán sentía en aquel cuento, apareció la sensación de poder, no solo despedazar el almohadón, sino de clavar aquel cuchillo a ese animal hinchado.

La espera acabo, las señales me dieron la certeza y de pronto de estar en ese cuento y de estar en esa habitación de la espera, estaba en esa terraza donde se imponía en letrero viejo con neones de colores, las manos las tenía mas pegajosas, y el color que las tenia era similar a ese manjar que mi hermano siempre tenía entre sus labios...



ariana 

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares